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La amenaza a la producción láctea nacional


Hoy en día estamos en frente a una problemática que está afectando a una industria muy importante para el país, y para las regiones del Bío-Bío y Ñuble.  Me refiero a la industria de la producción de lácteos, donde al menos en la última década, hemos visto, como se está matando a una industria que ve como la importación de productos lácteos amenaza su existencia, donde cada vez hay menos actores competitivos, porque no pueden competir con los bajos precios de la importación.

Por lo tanto se hace necesario proteger a la industria, y en ese sentido creemos que una parte importante de la solución, es pedir la aplicación de un salvaguardia para las importaciones de leche y sus derivados ante la Comisión Nacional Encargada de Investigar la Existencia de Distorsiones en el Precio de las Mercaderías Importadas (CNDP), también conocida como Comisión Anti distorsiones. Se debe proteger a la industria nacional.

Hemos visto como la industria nacional de lácteos, no crece en al menos la última década, y quizás en un periodo mayor, por eso se hace urgente e importante el llamado a que los grandes actores de la industria, dejen de mirar el mercado externo, y vuelvan a trabajar con el mercado interno, y que privilegien la oferta nacional.

En el último año, hemos visto cómo ha ido aumentando el nivel de las importaciones, lo que gráfica y da a conocer como se está gravemente afectando el mercado nacional, porque al importar se afecta directamente el precio pagado al productor de lácteos, por lo que el aplicar un salvaguardia se hace más que urgente, para poder evitar un desastre de proporciones en la industria chilena del lácteo.

Los grandes actores de la industria, claramente no considera ni están considerando, que lo que están haciendo con el aumento de las importaciones, es que finalmente no se produzca leche en el país, y la industria finalmente muera, porque se está privilegiando el importar, solo por un tema de ahorro de dinero, que puede ser válido, pero que está generando, que pierda la capacidad instalada, empleos y la opción de nuevas inversiones en un sector tradicional que ha generado riqueza y oportunidades, pero que ahora está generando desempleo, que no haya inversiones, pobreza y claramente la no generación de oportunidades.

A pesar de todo el tiempo que ha pasado, aún estamos a tiempo de salvar a una industria tan relevante para el país y para las regiones del Bío-Bío y Ñuble, no nos podemos dar el lujo de generar más desempleo del que ya existe, el país está en una situación económica de no crecimiento, por lo que agregarle lo que está pasando con la producción láctea nacional, solo vendría a agravar la fragilidad económica de nuestro país.