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La ciencia trabaja en que el gran potencial marino genere energía para Chile


Aunque ya partió la carrera por lograr que el 20% de la energía generada en Chile sea renovable no convencional al año 2025, algunos de los corredores aún no salen desde la partida. Así como la energía solar ya posee el 20% de los proyectos de generación eléctrica y la eólica el 9%, la energía de los mares aún no logra crear un prototipo que sea económicamente rentable, lo que le ha impedido participar por llegar a la meta.

Pero esta energía, que se produce con el movimiento de las corrientes y olas de los océanos, está trabajando para participar lo antes posible. Y uno de los colaboradores para ello, en Chile, es el Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción. Desde allí se aporta con modelación marina para probar prototipos y apoyo experto a emprendimientos de energía marina. También hay desarrollo de tesis y cursos, lo que ha permitido que muchos profesionales salidos de Geofísica hoy trabajen en empresas o emprendimientos en energías renovables no convencionales.

En el área de modelación trabaja el doctor en oceanografía Andrés Sepúlveda Allende, quien explica que la modelación es clave “porque aporta una plataforma virtual de pruebas, disminuyendo los impactos reales, los costos y la logística para instalar y probar prototipos en el océano”. Esta modelación puede considerar muchas variables, adaptando la máquina a las condiciones de corrientes, vientos y oleajes, permitiendo que un equipo sea probado in situ con una menor probabilidad de fallas y reduciendo los costos del testeo.

Además de Sepúlveda, investigan y enseñan en energías renovables los doctores en geofísica Dante Figueroa Martínez, en ciencias del clima Martín Jacques Cooper, el doctor en ingeniería eléctrica Alberto Foppiano Bachmann y los estudiantes de doctorado Osvaldo Artal y James Morales.

Son varias las dificultades para que las energías mareomotriz y undimotriz inicien esta carrera. Una de ellas es que la ventaja chilena de tener mucho mar y viento para el desarrollo de estas energías, también es un problema al dificultar la instalación y reparación de los equipos que se instalan en el mar. Además, el ambiente marino es corrosivo y agresivo con los instrumentos. Y una tercera condicionante es la logística, es decir, el transporte, transmisión y demás costos para trasladar la energía generada desde un punto determinado del mar.

En este marco es que la modelación, previa a las pruebas en terreno, es fundamental para reducir estos costos y buscar el sistema más eficiente para que inicie la carrera. Competencia por un bien común en el que Chile tiene cualidades mundiales, pues, como dice el Ministerio de Energía, “tenemos la radiación solar más alta del mundo, fuertes vientos de norte a sur para desarrollar energía eólica, un tremendo potencial de energía marina en nuestras costas, gran capacidad para desarrollar biogás y un recurso geotérmico a lo largo de nuestra cordillera”.

Hoy, además del 20% de proyectos de energía solar y el 9% en energía eólica; existe un 50% de proyectos hidroeléctricos de centrales de pasada, 14% de diésel, 4% de gas natural, 2% de mini centrales de pasada (menores a 20 megawatts) y 1% de carbón. Por lo tanto, la carrera mayor por la generación de energía aún tiene competidores no renovables, porque aunque las hidroeléctricas son técnicamente permanentes, su impacto ambiental es considerado alto. En tanto, también están recién saliendo de la zona de partida, aunque ya lo lograron, las energías sustentadas en biomasa, biogás y geotermia.