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Turistas llegaron en masa a Quillón para celebrar la Fiesta del Pavo de Huenucheo


 

Más de 2 mil personas repletaron el recinto, ubicado camino a Cerro Negro. Grandes delicias culinarias del campo chileno fueron puestas a disposición de los comensales, quienes siguen prefiriendo la cazuela de pava y el pavo al horno. Sin embargo, la novedad la pusieron las empanadas de pava y queso- liebre.

En toda una institución del campo chileno, se ha transformado la ya tradicional Fiesta del Pavo de Huenucheo en Quillón, celebración que realizó su cuarta versión y que cada año cobra más éxito y una mayor cantidad de visitantes.

Fueron más de 2 mil personas las que repletaron el recinto campestre, quienes disfrutaron de un sinnúmero de delicias gastronómicas y entretenciones, dispuestas para todos los gustos.

“Esta es una de las 16 fiestas que la comuna de Quillón realiza durante el año y que tanto éxito de convocatoria tienen. La idea que rescatamos es no trasladar las fiestas hacia el centro, sino llevarlas a cabo en el lugar mismo donde nace la tradición, en este caso Huenucheo. Estamos muy contentos por la gran convocatoria de turistas y por la buena organización de la comunidad, que se prepara con mucho tiempo para la Fiesta del Pavo”, indicó Vladimir Peña, administrador municipal de Quillón.

DELICIAS DE ALTA DEMANDA
A pesar de haber una gran cantidad de alternativas culinarias, el pavo y la pava fueron los más cotizados, en tres de sus diversas preparaciones.

Filas interminables se hicieron para conseguir un plato de pavo al horno con papas o la inigualable cazuela de pava con chuchoca. Y es que nadie se quería ir sin probar alguno de los dos, sobre todo, quienes ya habían participado de la fiesta en versiones anteriores.

“Vinimos con mi marido desde Concepción y probamos varias cosas ricas. Pero lo que veníamos a buscar principalmente es la cazuela de pava. Todos los años venimos a esta fiesta a comerla y de verdad cada año está más rica”, mencionó Berta Vásquez.

Sin quitar mérito a los principales, las grandes novedades de este año fueron las empanadas de pava y de libre- queso, preparaciones que muchos no conocían, pero que arrasaron entre los comensales.

“Mi cuñada es una gran cocinera y a ella se le ocurrió que podíamos variar en lo que ofrecíamos, que generalmente es la pino de carne y de queso. Pero éstas han sido todo un éxito, porque la gente llegó por la novedad y cuando probaron les encantaron”, afirmó Francisca Quezada, encargada del puesto.

DE TODO PARA TODOS
Bajo un recinto techado, se dispuso de variadas alternativas para quienes gustan de las hechuras criollas. Sombreros de cuero, artesanías, plantas, conservas, vinos, cervezas, licores; fueron parte de un variopinto de productos del campo que los visitantes demandaron en gran cantidad.

Los niños, en tanto, pudieron disfrutar de paseos a caballo, juegos inflables, camas elásticas y una mini granja educativa, donde pudieron apreciar y aprender sobre diversas variedades de gallinas, pavos y conejos.

Sin duda, una gran fiesta familiar de fin de semana largo, donde nadie quedó con gusto a poco. Los amantes de la música campesina tuvieron para deleitarse con conjuntos folclóricos, bailes internacionales y las rancheras que no faltan en cada fiesta costumbrista del Valle del Sol.